Un sueño llegó a Mitú
- Diego Armando Aguirre Escobar
- 21 jul
- 2 min de lectura
En Colombia todavía existen lugares donde asistir al colegio representa un desafío diario. En municipios como Mitú, Vaupés, muchos niños y jóvenes recorren largos trayectos para llegar a sus instituciones educativas. Las distancias, las condiciones geográficas y las limitadas alternativas de transporte convierten algo tan cotidiano como ir a estudiar en un verdadero reto.
Para muchas familias, el tiempo invertido en el desplazamiento significa menos horas para aprender, descansar o compartir en casa. Esa realidad fue la que nos motivó a actuar.

Una alianza para llegar más lejos
En marzo de 2026 emprendimos uno de los proyectos más importantes en la historia de nuestra fundación. Gracias al trabajo conjunto de la Gobernación del Vaupés, la Fuerza Aeroespacial Colombiana, SATENA, la Asociación Acción Social, la Fundación Movistar, Bike Garden Bicicletería, la Liga de Ciclismo del Vaupés, docentes, líderes comunitarios y voluntarios, logramos transportar y entregar 50 bicicletas a estudiantes del municipio de Mitú.
Cada bicicleta recorrió cientos de kilómetros antes de llegar a las manos de quienes hoy la utilizan para acercarse a sus sueños.
Mucho más que un medio de transporte
Una bicicleta puede parecer un objeto sencillo, pero para un estudiante representa algo mucho más valioso: tiempo.
Tiempo para llegar más rápido al colegio.
Tiempo para estudiar.
Tiempo para jugar.
Tiempo para compartir con su familia.
Tiempo para seguir soñando.
Reducir el tiempo de desplazamiento también significa disminuir el riesgo del camino, llegar con más energía a clases y aumentar las posibilidades de permanecer en el sistema educativo.

Cuando una comunidad trabaja unida
Este proyecto demuestra que las grandes transformaciones son posibles cuando diferentes organizaciones trabajan por un mismo propósito.
Instituciones públicas, empresas privadas, organizaciones sociales, docentes y ciudadanos decidieron unir esfuerzos para que una oportunidad llegara hasta una de las regiones más apartadas del país.
Porque detrás de cada bicicleta hubo personas que creyeron que era posible cambiar una historia.

El verdadero impacto comienza ahora
Las 50 bicicletas entregadas representan mucho más que una cifra.
Son cincuenta estudiantes con mayores oportunidades para continuar sus estudios.
Cincuenta familias que hoy enfrentan con menos dificultad los desplazamientos diarios.
Y cincuenta historias que apenas comienzan a escribirse.
En la Fundación Yo Creo en Mi Tierra creemos que ningún niño debería ver limitado su futuro por la distancia que existe entre su casa y la escuela. Por eso seguiremos llevando oportunidades a las comunidades donde más se necesitan, convencidos de que cada sueño merece un camino para hacerse realidad.

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